El documento de Diálogo Social plantea incorporar una causal de retiro anticipada a los 60 años, pero se busca mantener incentivos para jubilarse a los 65.
El documento final del Diálogo Social sobre seguridad social propone cambios sustanciales en dos de los componentes más sensibles del sistema previsional: la edad de retiro y el régimen de ahorro individual obligatorio. Las recomendaciones apuntan a corregir desigualdades estructurales en el acceso a la jubilación, especialmente entre trabajadores de menores ingresos, y a rediseñar el funcionamiento del sistema de capitalización individual para mejorar su eficiencia y fortalecer el rol del Estado.
En materia de edad de retiro, el texto señala qus se mantiene los 65 años como edad normal jubilatoria, pero incorpora una nueva causal de retiro anticipado a partir de los 60 años. La propuesta parte de que el envejecimiento poblacional, el aumento de la esperanza de vida y las desigualdades del mercado laboral obligan a contemplar trayectorias laborales heterogéneas y diferentes niveles de desgaste físico entre sectores sociales.
Para al menos un tercio de trabajadores con menores ingresos y menores niveles de aportación, el retiro anticipado desde los 60 años garantizaría jubilaciones iguales o superiores a las que hubieran recibido bajo el régimen anterior a la reforma previsional de 2023. Estas prestaciones aumentarían progresivamente si la persona posterga su retiro, convergiendo con los beneficios previstos en la legislación actual a los 65 años.
En el caso de los afiliados con mayores niveles de ingresos y aportación, también podrán jubilarse desde los 60 años, aunque bajo un esquema diseñado para mantener incentivos económicos que promuevan la permanencia en actividad hasta los 65 años. Para quienes no utilicen esta causal anticipada, seguirán vigentes las condiciones establecidas por la Ley N.º 20.130.
En paralelo, el documento plantea una transformación significativa del régimen de ahorro individual administrado por las AFAP, aunque sin eliminar el esquema multipilar ni su componente de capitalización individual. Se mantiene la lógica de un sistema basado en tres pilares, pero se propone una integración mucho mayor bajo coordinación estatal.
La propuesta establece que el pilar de ahorro individual debe conservar el blindaje de los fondos para fines exclusivamente previsionales, la capitalización plena, la administración profesional y la participación de actores públicos y privados en competencia. Sin embargo, identifica serias deficiencias en el modelo vigente desde 1996, particularmente por la escasa competencia real, los elevados costos comerciales y la fragmentación en la gestión de información y asesoramiento.
Entre los principales cambios sugeridos se encuentra la creación de un esquema de ahorro generacional, donde las cuentas individuales sean gestionadas centralizadamente por un organismo público. Este organismo administraría de forma integrada las cuentas previsionales, mientras que la inversión y rentabilización de los fondos seguiría siendo realizada por administradoras públicas y privadas en competencia.
Bajo este modelo, el organismo estatal centralizaría la asignación o licitación de fondos, eliminando buena parte de los costos comerciales actuales y promoviendo una competencia enfocada en la rentabilidad. Además, integrantes de una misma generación compartirían igual rentabilidad y costos promedio, facilitando estrategias de inversión adaptadas al ciclo de vida de cada cohorte.
Según detallaron este martes el presidente de la República, Yamandú Orsi, el ministro de Economía, Gabriel Oddone, y el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Rodrigo Arim, las propuestas para el sistema previsional serán algunas incluidas en la próxima ley de Rendición de Cuentas y otras se presentarán como proyectos de ley ante el Parlamento.


